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Visión correcta

En el camino octuple del Budismo el primer punto es: visión correcta. Pero también podría ser "vista correcta" *

Esta corrección no está determinada en funcion de una forma "incorrecta"; no hay censura alguna. Visión correcta refiere a un cierto morar en el umbral, no en lo visto ni tampoco en lo que ve. Implica un cierto compromiso y voluntad de relacionarnos con cualquier situación en la que nos encontremos.


* Escribí sobre la idea de "vista" en: http://www.davidgarciacasado.net/the-view-la-vista/

Realismo

Ser realista no significa únicamente que nos ceñimos a una visión descarnada y cruda de la realidad. Toda representación de la realidad no deja de ser subjetiva.

Ser realista conlleva más bien una voluntad de identificar cuando nos estamos engañando a nosotros mismos para ver la realidad de una cierta manera que nos conviene.

Espiritualidad

La espiritualidad es una cualidad que nos conecta con los espíritus que nos rodean, las personas y los seres sintientes. Es una forma de ser conscientes de la relación que nos conecta con ellos y de cómo juntos construimos unas condiciones de vida y convivencia en el medioambiente que compartimos. Esto es espiritualidad.

Espirtualidad no es mantener relaciones privadas con dioses imaginarios. Eso es tan solo ego, o como diagnosticó Chogyam Trungpa: materialismo espiritual.

Accesibilidad

Hay alimentos simples, accessibles a todo el mundo y que todo el mundo puede disfrutar, como el pan recién hecho. Pero también existe la alta cocina cuyo disfrute requiere de cierta educación del paladar, tal vez. Eso no quiere decir que el pan sea para personas simples, o que la alta cocina sea elitista, o que no se pueda disfrutar de ambas opciones.

Del mismo modo el arte, la escritura, la música etc. pueden tener variantes muy simples, que todo el mundo pueda disfrutar, y otras más elaboradas para quienes hayan decidido profundizar más en alguna disciplina. En ningun caso se puede decir que una opción sea mejor que la otra por el mero hecho de ser más o menos accesibles para el público.

Interdependencia II

No podemos conocer cual es el alcance de todas nuestras acciones. Una acción nuestra puede tener consecuencias imprevisibles para una persona a la que ni si quiera conocemos. Lo mismo sucede en sentido inverso, una acción de alguien al que no conocemos puede llegar a afectarnos. Con toda seguridad está sucediendo en este momento.

A un nivel ético es dificil en ocasiones saber cuáles de nuestras acciones o hábitos repercuten en otros seres a los que ni conocemos ni podemos determinar con precisión cómo estamos afectando sus vidas. Es importante estar alerta y ser muy sensibles a la posibilidad de daño de nuestras acciones y reconocer la interdependencia entre todos los seres y también con respecto a nuestro entorno común.

Dentro de diez años

Resulta vertiginoso tratar de imaginar como será nuestro entorno dentro de diez años, cómo seremos nosotros mismos. Diez años es un periodo que parece insignificante en cierta manera pero por otra parte puede ser brutal. Por ejemplo, puede que estemos viviendo en otro pais, puede que hayamos cambiado de trabajo o que lo hayamos perdido, puede que hayamos cambiado de forma de pensar o nuestras creencias por alguna nueva evidencia científica... Con toda seguridad nuestro entorno emocional será distinto, quizá estemos con otra pareja, quizá algún amigo haya fallecido, o algún pariente cercano..., puede que nosotros mismos estemos enfermos o hayamos muerto en diez años, o menos; es posible.

Se pueden recordar todas estas posibilidades para ser conscientes de la impermanencia del momento presente. Todo instante está ligado con la posibilidad de una despedida.

Vivir en la molestia

Nótese que escribo vivir en y no vivir con la molestia. Vivir con ella implica algo de sufrimiento deseado; es un concepto un tanto occidental, se busca una cierta redención a través de la molestia. Sin embargo vivir en ella conlleva una experiencia completa de la misma, una identificación con su proceso.

Nuestra reacción habitual a la molestia se da en dos tiempos. Uno proyectado hacia el futuro por el que queremos deshacernos de algo desagradable a toda costa: queremos que lo molesto pase y tratamos de acelerar el proceso. Otro proyectado hacia el pasado, por el que nos arrepentimos de haber “adquirido “ tal molestia y renegamos de las decisiones tomadas. Pero además de esos dos tiempos existe una tercera via que estaría en aceptar la realidad (agradable o no) y vivirla como un evento que nos posiciona, casi inevitablemente - por su intensidad y ardor-, en el presente, tomando responsabilidad sobre lo que (nos) acontece.